
El municipio de Maicao, ubicado en el departamento de La Guajira, enfrenta una realidad compleja en materia de pobreza. Los indicadores económicos y sociales, reportados por entidades oficiales como el DANE y el Departamento Nacional de Planeación, evidencian niveles críticos tanto en pobreza monetaria como multidimensional.
En 2023, el DANE ubicó a La Guajira como el segundo departamento con mayor pobreza monetaria del país (65,3 %), solo por debajo del Chocó. La pobreza extrema, por su parte, afecta aproximadamente a 412.000 habitantes en todo el departamento, con ingresos mensuales inferiores a la línea de pobreza extrema fijada en $218.846 COP. Esta situación contrasta fuertemente con el promedio nacional, que se encuentra cercano al 33 %.
Desde un enfoque de pobreza multidimensional, el panorama es igualmente preocupante. El Óndice de Pobreza Multidimensional (IPM) del DANE reportó en 2022 una incidencia del 42,9 % para La Guajira, frente a un 12,9 % nacional. Datos anteriores ubicaban a Maicao con un IPM cercano al 84,9 %, cifra que lo posiciona como uno de los municipios más vulnerables del departamento.
Las dimensiones que mayor peso tienen en la construcción del IPM en Maicao son el empleo informal (superior al 90 %), el bajo logro educativo (alrededor del 60 % de la población no alcanza nueve años de escolaridad), y las deficiencias en condiciones de vivienda (con más del 50 % de hogares sin acceso adecuado a agua potable, saneamiento o infraestructura). Además, el acceso limitado a servicios de salud y las carencias nutricionales en la infancia agravan el escenario.
Un análisis complementario indica que Maicao presenta indicadores bajos en capacidad institucional y fiscal. Según el Índice de Desempeño Fiscal del DNP, el municipio tiene apenas un 17 % de ingresos propios, con una puntuación de 9,7 en ingresos tributarios, lo que limita su margen de maniobra para enfrentar la pobreza con recursos propios.
Frente a este escenario, se abre una ventana de oportunidad para organizaciones de la sociedad civil como la Fundación Sinexis. Intervenciones focalizadas en las áreas rurales y periferias urbanas, donde la pobreza es más acentuada, pueden tener alto impacto. La implementación de programas de capacitación, formalización laboral, acceso a educación básica y técnica, así como el mejoramiento de condiciones de habitabilidad, son estrategias prioritarias.
En conclusión, Maicao enfrenta un régimen estructural de pobreza que requiere acción articulada entre gobierno, sector privado y organizaciones sociales. Con datos claros y diagnósticos objetivos, es posible construir una agenda de intervención que coloque a los sectores más vulnerables en el centro de las políticas de desarrollo local.
